
DESENCUENTRO (Cuento)
Aun espero ese encuentro...
En la penumbra de su alma, lo extrañaba. Su mirada intrigante que se hundía en sus ojos, la voz que acariciaba cálida su cuerpo, la intimidad de su saludo,donde su piel se alborotaba.
Se había descubierto en sus palabras, y ahora las necesitaba para seguir creciendo.
Sabía que no había sido la único responsable de ese infortunado desencuentro en mensajes. Si El le hubiese avisado antes sin esperar su consulta.
También sabia que en su miedo, también inconciente, había encontrado como justificar no tener ese encuentro.. Pero además sabía que ella lo había presionado para tener el mismo.
Debía madurar, poner menos pasión a sus deseos.
Y en su propia negrura, le envió luz envolviéndolo en Amor. Lo imaginó feliz, con esa sonrisa que le regalaba cada vez que sus miradas se cruzaban.
Se imaginó el encuentro, donde otra vez podria sumergirse en sus abrazos virtuales.
Se imaginó cada rincon de su rostro, acariciado tímidamente por su mano.
Se imaginó su cabello cano, alborotado en la risa.
Imagino sus palabras, una a una, y los silencios donde Ella podría por fin decirle que lo amaba.
En la penumbra de su alma, lo extrañaba. Su mirada intrigante que se hundía en sus ojos, la voz que acariciaba cálida su cuerpo, la intimidad de su saludo,donde su piel se alborotaba.
Se había descubierto en sus palabras, y ahora las necesitaba para seguir creciendo.
Sabía que no había sido la único responsable de ese infortunado desencuentro en mensajes. Si El le hubiese avisado antes sin esperar su consulta.
También sabia que en su miedo, también inconciente, había encontrado como justificar no tener ese encuentro.. Pero además sabía que ella lo había presionado para tener el mismo.
Debía madurar, poner menos pasión a sus deseos.
Y en su propia negrura, le envió luz envolviéndolo en Amor. Lo imaginó feliz, con esa sonrisa que le regalaba cada vez que sus miradas se cruzaban.
Se imaginó el encuentro, donde otra vez podria sumergirse en sus abrazos virtuales.
Se imaginó cada rincon de su rostro, acariciado tímidamente por su mano.
Se imaginó su cabello cano, alborotado en la risa.
Imagino sus palabras, una a una, y los silencios donde Ella podría por fin decirle que lo amaba.
Y esperó nuevamente ese encuentro, extrañándolo en el silencio.











