Con una tristeza pálida
llena de bemoles y sostenidos,
solo semitonos en la melodía
que otra vez acompañaba su vida.
Y entre lagrimas inconclusas
entre los recodos
de los días y sus noches,
ella caminaba fantasmagóricamente
como una sombra.
Invisible para si misma
y para el mundo,
muda en su dolor profundo,
hastiada de su propia derrota.
Culpas asumidas incondicionalmente,
mamadas desde su más tierna infancia.
Una tenebrosa senda a transitar
como sentencia auto cumplida rigurosamente.
La esperanza de un Amor posible,
un caballero de brillante armadura
montado en un corcel blanco,
capaz de rescatarla de su propia negrura.
Ahí escribía…
Pero todo se diluía simplemente
porque en su vida
solo puede ser miseria.
Luego de ver la luz,
las sombras se hacían más dolorosas.
Necesitaba respirar,
salir de su propia miseria,
romper esa cadena
interminable de fracasos,
dejar de ser un desecho viviente.
En vez de un caballero
apareció un poeta,
y con su voz profunda
encendió en ella
la llama de su alma.
y las penas, se convirtieron en versos,
los amores en palabras,
las esperas en cuentos…
Y El?... Quien sabe…
llena de bemoles y sostenidos,
solo semitonos en la melodía
que otra vez acompañaba su vida.
Y entre lagrimas inconclusas
entre los recodos
de los días y sus noches,
ella caminaba fantasmagóricamente
como una sombra.
Invisible para si misma
y para el mundo,
muda en su dolor profundo,
hastiada de su propia derrota.
Culpas asumidas incondicionalmente,
mamadas desde su más tierna infancia.
Una tenebrosa senda a transitar
como sentencia auto cumplida rigurosamente.
La esperanza de un Amor posible,
un caballero de brillante armadura
montado en un corcel blanco,
capaz de rescatarla de su propia negrura.
Ahí escribía…
Pero todo se diluía simplemente
porque en su vida
solo puede ser miseria.
Luego de ver la luz,
las sombras se hacían más dolorosas.
Necesitaba respirar,
salir de su propia miseria,
romper esa cadena
interminable de fracasos,
dejar de ser un desecho viviente.
En vez de un caballero
apareció un poeta,
y con su voz profunda
encendió en ella
la llama de su alma.
y las penas, se convirtieron en versos,
los amores en palabras,
las esperas en cuentos…
Y El?... Quien sabe…

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